• Algunas de las variedades resistentes a la salinidad se están comportando mejor que las variedades locales en condiciones normales (de no salinidad)
  • Un mínimo de 6 variedades de arroz tolerantes a la salinidad estarán disponibles para los agricultores el 2022

El proyecto NEURICE se encuentra en su fase final ya que acabará el próximo mes de febrero de 2020. El objetivo principal del proyecto es el de obtener variedades de arroz tolerantes a la salinidad y que, en campos salinizados, se comporten mejor y produzcan más que las variedades locales.

El proyecto, según explica su coordinador y catedrático de Fisiología Vegetal en la Universidad de Barcelona (UB), Salvador Nogués, ha constado de tres partes diferenciadas. En una primera parte lo que se ha hecho ha sido introducir los alelos de tolerancia a la salinidad en algunas variedades locales de arroz de España, Italia y Francia, mediante la introgresión genética, que es una técnica no-transgénica. La segunda parte ha consistido en evaluar estas nuevas variedades mediante el cultivo hidropónico en invernadero para, en una tercera fase, testar el comportamiento agronómico de las variedades obtenidas tanto en condiciones de campos salinizados como en no salinizados.

Este año se está realizando la tercera fase con el segundo año de ensayos de campo con las líneas varietales resistentes a la salinidad que se han ido obteniendo en la primera fase del proyecto y de las que se está evaluando su comportamiento productivo tanto en campos salinizados como no salinizados, en tiempo real, mediante el uso de la teledetección. Con estos ensayos lo que vemos es qué variedades son más o menos resistentes a la salinidad en condiciones de campo reales, comenta el investigador del proyecto NEURICE en la UB, Xavier Serrat.

Al mismo tiempo se están secuenciando cientos de variedades de arroz buscando nuevos genes relacionados con la tolerancia a la salinidad para mejorar en el futuro las líneas varietales obtenidas en el proyecto.

Lo que estamos empezando a ver, comenta Salvador Nogués, es que la mayoría de las variedades obtenidas en el proyecto NEURICE se comportan mejor que las variedades locales originales en condiciones de salinidad, pero lo que nos ha sorprendido gratamente es que algunas de las variedades se comportan también mejor que las locales en condiciones de no salinidad de los campos, aunque debemos esperar los resultados de este segundo año para confirmar la tendencia observada.

En nuestro país, el IRTA y la Cámara Arrocera del Montsià, están evaluando las variedades locales tolerantes a la salinidad también con el objetivo de seleccionar aquellas que se comporten mejor para llevarlas al registro. Además de sus resultados productivos, posteriormente se valorarán el comportamiento en molino, el contenido de amilosa y su valor nutricional.

Uno de los efectos del cambio climático es la menor disponibilidad de agua para los cultivos, un agua de peor calidad, y un aumento en la salinidad de los suelos. Por lo tanto, es importante que toda esta información obtenida dentro del proyecto esté pronto a disposición de los mejoradores para que la puedan aplicar a la producción de nuevas variedades de arroz en Europa, comenta Serrat, y, así, poder paliar los efectos del cambio climático y, además, ayudarles a hacer frente a la plaga del caracol manzana. De hecho, el año pasado ya se detectaron algunos ejemplares en el Sur de Francia, en una zona cercana a la frontera con Italia. En el caso del caracol manzana en Cataluña, se ha podido comprobar que, inundando los campos con agua de mar se eliminan los caracoles, pero que los residuos salinos que quedan en los campos afectan posteriormente a la producción de arroz.

A partir de ahora, y una vez obtenidos los resultados del segundo año de pruebas en campo, se entrarán a registro varietal un mínimo de 2 variedades de cada país, de forma que, para el 2022 puedan estar disponibles para a todos los agricultores europeos de arroz un mínimo de 6 variedades, añade el coordinador del proyecto NEURICE, Salvador Nogués.